"Sin real libertad de expresión [la informaciòn] se pervierte, pierde su postura ética y puede transformarse en un engendro monstruoso: inquisitivo, osado, mordaz, descalificador y hasta cruel contra quienes no tienen leyes que los protejan; tolerante, obsecuente y servil con los poderosos, sin excluir, por supuesto, a la autoridad a la que, sin embargo, está llamado a fiscalizar"
(Alejandra Matus)
¡NO MÀS CENSURA!
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