esta situación de inconformismo material que muchos sufren se debe fundamentalmente a una carencia espiritual importante que nos genera la vida moderna. Nos falta afecto porque nuestros padres trabajan diez horas diarias y llegan a casa cansados y estresados de la maquinaria capitalista. Tal situación tiene consecuencias nefastas para el desarrollo de los niños, particularmente en la etapa de construcción de autoestima. Entonces, ¿para qué compramos todas esas cosas materiales innecesarias? Porque este maldito sistema deshumanizante nos provoca la necesidad de auto-justificarnos, la necesidad de auto-afirmarnos como personas. Por un lado esa transacción monetaria a través de la cual adquirimos un bien material nos otorga una sensación de seguridad personal al obtener algo “de lo bueno”, que solo la gente “de bien” puede obtener, como si eso nos fuera a dar la salvación. Mientras que por el otro lado nos olvidamos que las cosas importantes de la vida pasan por un universo distinto: el de la familia, el del amor y el de la amistad.
viernes, 27 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario